04 enero, 2010

LAS PAREDES DEL BAÑO ( II y III)

II

Cuando la tierra ya estaba en calma, se paró y se limpió con el papel que había salvado.
¿Qué carajo hacer? La pequeña soledad del baño se había convertido en la soledad de la Creación. ¡Y un inodoro su corazón! ¡Y un inodoro su trono-corazón! El paisaje ya era bellísimo, pero el olor parecía encerrado a pesar del lejano horizonte. El paraíso con olor a mierda, pensó, y sintió risa y angustia leve en el pecho. ¿Habrán escuchado todo el quilombo? De ser así, le hubieran preguntado si estaba bien o tal vez voltearan la puerta con ayuda de los vecinos. Volvió a gritar ¡mamá! Pero esta vez lo que volvió fue un viento sin voz.

III

De repente vislumbró la salida. Se le vino a la cabeza la cadena del depósito.
El cerro del inodoro, pensó, mientras ya se ajustaba la cadena al cuello. Y enseguida se balanceó. Quedó pendiente. Podría haber cedido el aparato y resultar, al fin, todo más ridículo. Pero no, parecía ser otra la gravedad del instante. Y morir no era como su carne temía, era suave, era el horizonte que se cerraba en su cuello. Como durmiéndose se ahogaba. El cerro del inodoro suicida, se dijo con el último aire, y sonrió su pensamiento pero su cara no. Y era simplemente quedar ahí, colgado, en medio de ese mundo ninguno pero este, de ese mundo igual y extraño, sin la posibilidad del regreso o de algún encuentro, donde el suicidio lo tentó como el final con más encanto. El más común, el más vulgar a su vez. El más ajustado al menos. El más insípido, incoloro quizás.
Lo hizo sin culpa ni esperanza, enajenado por la paz. Aún permanecía suspendido sobre él el grito, entre pregunta y exclamación, que ya no le pertenecía, a pesar de que lo pronunciara poco antes: qué mierda pasó. Y acaso fue esa la salida. Ese arrojarse y completar la belleza del lugar como una recóndita ternura o una piedad ya helada. Sí, lo pensó así, más como una imagen extraña y atrayente. Si es que no hay sentido, que al menos todo sea una isla de belleza en medio del silencio, digamos.
Y ahí está el cuerpo colgado, muerto. Y talvez no se pudra nunca y quede como un péndulo absurdo en la vacía eternidad, para perder su tibieza lentamente en un tiempo infinito.

LA PRINCESA DEL CASTILLO LITORAL

1
Si un beso de la princesa
del Castillo Litoral
toca la luna,
la imanta
y se le pegan las estrellas.

2
Por culpa de los besos que lanza
la princesa del Castillo
los pájaros valientes
se chocan la luna.

3
La estrella o el pez que tragó
un beso del Castillo Litoral
ahora es un pulpo nebuloso.

4
Si llegás a respirar sin querer
uno de los besos del Castillo
te pueden crecer las alas
y unas orejas enormes.

5
¡Ay si te llega a entrar por la oreja
un beso que viene del Castillo!

6
Cuando lanza besos al aire
la princesa del Castillo Litoral
comienzan las estrellas
a formar espantapájaros
para cuidar a la luna.

Biobiblio

Martín Pucheta (Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular, 2011), río raíz (Singular, 2012), Podría haber sido un haiku (Singular, 2014), Tocar de oído (2015) y Estudios del Cambio (2017).

Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014), La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014) y, de la Colección “Prismática Argentina”, nº 1 Amor y n° 4 Plantas (En danza, 2015 y 2017).

Participó del 24° Festival Internacional de Poesía, Rosario 2016.
Participa del Encuentro Nacional Itinerante de Escritores (ENIE), del cual coordinao la organización de la 6° edición en Gualeguaychú (2013) . Forma parte de las bandas Leda lid y Arboreal. Ha escrito letras para canciones de Juan Pablo Pérez y Cato Fandrich. Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo Espacio Delta.