28 noviembre, 2008

ECLIPSE PEZ

Tus lágrimas no se pierden
cuando caen al mar,
son de cielo demasiado tibio.

A la vera de la luna
las hadas del rocío las distinguen.

Es algo de estrella anfibia.
Es algo de agua viva
que tienen, de acuario
de flores y de luz.

Se les apagan las branquias
a los peces que comen tu tristeza.

Haciendo una burbuja con el ojo
aprenden a decir su amor
aquellos que sobreviven.

24 noviembre, 2008

LA CABEZA DEL MUERTO

Qué bueno que explote cada tanto
la cabeza de un muerto.

Qué bueno que en plena carrera
de impulso sargento
se caiga un caballo
en medio del volcán,
hilito de leche
en el gran pensamiento.

Qué bueno que los niños que mata
el hongo del cráneo
ahora sirvan vino
descalzos de nube,
los cachetes colorados
y el pitito cenital suelto.

¿Quién detona a la muerte pura?
¿Qué ángel siembra estrellas
en los ojos de los muertos?
¿Quién abomba la tumba dura
y vuelve
pólvora las sombras?
¿Qué ángel torna
los ojos
tan claros
como un lago bélico?
Alguien bombea
hasta la sangre
las sombras.

Qué bueno que el Señor cada tanto
se coma el durazno de fuego
y escupa la luna
alrededor del humano.

Para que gire mejor
un golpe seco.

Qué bueno que la vaca
en la violenta primavera de un viento
siga el rumiar de su silencio
arriba de las tumbas,

siga en sus ojos, en su pasta,
mientras las cruces dilatan
para la sacra yerra
de los dioses paganos,
el hierro de su centella.

Cada cementerio es un campo minado
con la belleza del muerto.

Giran sus flores
por el aire
que tocan
en los ojos.
Girasoles de un rayo interno,
corazón solar.

Y ya es un payaso recóndito,
una mecha
de gusanos polvorientos
su esqueleto.

Un último abrazo del árbol
a su cristo aguado
antes de volar
hacia la luz
en pedazos
de fuego,
pasión mineral.

Se arranca al hombre de raíz,
se esparce el polen
de todo lo mirado.

Circos que se templan
los ojos. Templos
de cielo contemplado.
Madura eternidad
como fruto del tiempo.

A la hora del crepúsculo
están rabiosos de belleza los muertos.

Todas las flores están girando
y nos van a dejar como ciegos.
Nadie se salva.

Qué buena es la costumbre
de avivarse
por culpa del entierro.
Pulpa de luz,
el bello cementerio

Qué gran entusiasmo es tomar
la distancia,
elástico horizonte,
y salir al aire al fin,
lleno los pulmones
con cielo de los muertos.

Qué bueno que el centro de la tierra
sea el cementerio, que se vuelva
el camposanto un campo de fuerza
y que salga disparado al Universo
el hombre desde ahí.

Qué bueno que es para los vivos
que explote cada tanto
la cabeza de un muerto.

22 noviembre, 2008

RESULTA TU SEXO

Si yo sumara
ese gato y esta flor
en este preciso momento
con ese clima y esta luz,
en fin
en este estado objetivo y subjetivo
de mi ser total con el mundo,
la suma
exactamente
me daría tu sexo,
y se armaría un desastre en el jardín:
un invierno amontonado de primavera,
un caracol que se vuelve gigante
con ojitos de fuego,
el nacimiento de mandarinas
por el ombligo de la naranja,
y un olor a beso en todas las manzanas,
que aunque restara el chancho
y la sombra de todos los sauces
y dividiera por todas las hormigas
me quedaría
igualmente
todo el lugar degenerado
hasta que vuelva a llover
con poder de arco iris.

10 noviembre, 2008

A LA ORILLITA

Si no fuera por la mirada especial
de las vacas a la luna
no sería la leche
blanca.

Es por la piedad redonda,
las pupilas, charcos perfectos,
circulitos de húmedo eclipse.

Es lindo además en vez
de leche
que bebamos
agua de luna.
Es la distancia rumiante
la vía láctea real.

Es la mirada vacuna
el lado oscuro
de la leche y de la luna

Pero hay una vaca
que de tanto lunar su noche,
de tanto rumiar sus ojos
el polvo y el cráter de la luz,
se ha vuelto loca,
exactamente
lunática.
(Ahora es precisa la palabra.)
Y no para de dar,
sin que nadie la ordeñe,
sin el balde ni el ternero.

¿Cómo le da para tanto?
¿Siente la sed bebé
del Cordero Celestial,
o de la Oveja perdida?
¿Siente babeando las estrellas
su trompa guacha?

¿O será que celosa de la luna
la luz mala la envolvió con su rabia?

¡Qué lindo es el Estero de la Vaca
en la estancia La Criolla!

Algunos lo llaman
el Estero de la Luna.

Y miren el ternero a la orillita,
miren al memengo blanco
que no quiere manchar su alimento,
no quiere mojarse las pezuñas,
y levanta y dobla su rodilla
porque le da impresión,

pero le da una distancia tan mamá
la gordura en su mirada.

Biobiblio

Martín Pucheta (Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular, 2011), río raíz (Singular, 2012), Podría haber sido un haiku (Singular, 2014), Tocar de oído (2015) y Estudios del Cambio (2017).

Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014), La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014) y, de la Colección “Prismática Argentina”, nº 1 Amor y n° 4 Plantas (En danza, 2015 y 2017).

Participó del 24° Festival Internacional de Poesía, Rosario 2016.
Participa del Encuentro Nacional Itinerante de Escritores (ENIE), del cual coordinao la organización de la 6° edición en Gualeguaychú (2013) . Forma parte de las bandas Leda lid y Arboreal. Ha escrito letras para canciones de Juan Pablo Pérez y Cato Fandrich. Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo Espacio Delta.