28 septiembre, 2015

HUMEDAL

La poesía es el humedal de la lengua.

El poema es una orilla,
palabra que en el límite 
se vuelve justo medio. 
Entre lo húmedo y lo seco
el poema anfibio.
Palabra embebida.

El poema es la palabra en espera, 
palabra que toca
la corriente del deseo.

Palabra en bebida
de sí.

Poesía, memoria del cuerpo
como encuentro
de la tierra y la corriente.
Cuerpo que al morir 
en polvo y agua
se divide.


Poema como el hombre 
que dice el poema,
embebido de hombre
de palabra
de vida.

Limo donde el viento
fija un alma,
neblina de la aurora.
Circula
la palabra 
entre las cosas,
maduran
las estrellas de las cosas.

El corazón es la piedra
donde el río aclara altura,
el oscuro murmurar 
de transparencias.

Palabra en: 
ve vida

Poesía es el delta
donde el silencio aluvional
sedimenta su canto,
donde la luna sumergida
te ilumina con su vado .

Poesía es vida
húmeda de muerte. 
Poesía es muerte 
húmeda de vida.

En el poema
la vida y la muerte
fijan, un instante,
la belleza.

En el poema
vital mortal

el rayo se hace estrella.

La poesía es el humedal de la lengua.

23 septiembre, 2015

MIRÍADA

Por un camino del suburbio
poblado de libélulas
despacio íbamos.

Dormido, atrás, nuestro niño.
Y ellas ágiles, sin 
entrar 
ni rozar, con su vivaz delirio 
envolvían el auto,
maravilla plural y suave.

Por más que despertara
no podía hablarnos del sueño.


En el borde
los cardos azulaban la alegría.

21 septiembre, 2015

DUCHAMPS

repetir
no es un retorno

el primero que compara
a la mujer con la flor
zafa
el segundo
la pudre

el primero que exhibe
la letrina en el museo
destella
purifica

el que repite
la caga

07 septiembre, 2015

GRACIA

I

Silencio es el estilo de los dioses.
Dialoga la belleza
con las catástrofes.


Entreoímos por la grieta
por la que somos entrevistos
entreoídos.

Lo que dicen sólo es.
Hablan para crear.


II

Juegan los gurises en el templo inerme,
lo sitian pastizales, llamas secas
que orean su amor al sol,
lo punzan las estrellas del espinillo,
el rocío de la aurora lo unge,
lo curan las heladas
que endulzan bajo la cáscara.


Un ritmo insiste,
afirma un retorno, motor del azar,

vibran palabras que parecen
no estar en ese amor con las cosas.

Ahí
las miradas se espejan
en un tiempo de aguas hondas,
riman con la luz
de los peces tintineantes.

En el templo perdido recobran la gracia,
su risa es un imán de ángel.

Se desperezan las piedras.


III

Lo primero que se dice es la luz.
Se separan las sombras.

Poeta,
el que habla para ver.

05 septiembre, 2015

NO SIRVE PARA NADA

No sirve para nada el poema,
menos para el capricho.
No es 
aspirina mental para el sol en la frente,
no le importa qué sinceras
son tus lágrimas. En ese sentido
la risa es más certera en la alusión,
igualmente lejana,

porque siempre es mortal. Sería la belleza
un fino disponerse a la propia negación,
a la interna división. En pedazos.

Al poema no le importa lo que
llegues a pensar, tu virtud o tu defecto.
No te hagas el hondo, el maldito,
el bueno ni el que inventa
con el odio el amor .

Le importa la palabra en tanto ella

o sea en su frontera de ya casi no ser,
donde se borra. Sería la belleza
ese filo, esa seda invisible,

el sudario de un dios.

Esa piel de casi y ese hueso de nunca,
esa eternidad efervescente de delirio
la tiene a salvo (risas).

Al poema le importa ser apenas escucha
en la sordera del silencio y del ruido.
El poema podría serlo todo, menos "tú",
El poema es la propia relectura,
la desnuda cristalidad del recurso
en su retorno de despiedad.

Tu aporte es mantener iluminado el vacío.
Al poema no le importa la vigilia
que mantienes. El vivir a secas.

Al poema no le importa la palabra
es el mal
menor, el mal
que tiende a cero.

Los lados de la palabra forman
el círculo del poema.

El poema es como el tiempo que todo lo atraviesa
por igual y por distinto
con la más indiferente y ofensiva democracia,
o anarquía.

Escribir es un pender de ciegos muy bizarro

que la raíz del quizás orienta
hacia el fuego de una oculta afirmación.

Más cerca es el ruido o el silencio.
Más cerca es la muerte en el sueño,
el despertar en sudor.

Al poema no le importa el poema
ni la llamada alma
ni el llamado cuerpo.


El poema
es 
la intolerable redundancia.

Biobiblio

Martín Pucheta (Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular, 2011), río raíz (Singular, 2012), Podría haber sido un haiku (Singular, 2014), Tocar de oído (2015) y Estudios del Cambio (2017).

Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014), La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014) y, de la Colección “Prismática Argentina”, nº 1 Amor y n° 4 Plantas (En danza, 2015 y 2017).

Participó del 24° Festival Internacional de Poesía, Rosario 2016.
Participa del Encuentro Nacional Itinerante de Escritores (ENIE), del cual coordinao la organización de la 6° edición en Gualeguaychú (2013) . Forma parte de las bandas Leda lid y Arboreal. Ha escrito letras para canciones de Juan Pablo Pérez y Cato Fandrich. Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo Espacio Delta.