16 octubre, 2013

PIEDRA

Entre el polvo y las grietas sin tregua
hay una piedra que llama
desde su centro.
Hay un vástago de luz
en el centro de la piedra
como metido a gritos.
La piedra quiere
un gesto tremendo que la levante,
un músculo contráctil
y el viento en puño
que la despeje
para volver la tierra estrellada
a golpes caídos
como lluvia de martillazos.

Un rostro fiero,
una mano áspera,
cuando se abren o se parten,
pueden dejar
como un eco de magia,
cubierto de polvo leve,
un corazón de aire
respirando
para que alguien lo levante.


                                            (inédito, 2003)

09 octubre, 2013

PODRÍA HABER SIDO UN HAIKU

Necesito hacerte un dibujo para explicarte lo que pasó.
No te asustes, te aclaro que pasó según aquella
definición del humor de Kant.

Estas paralelas son la avenida.
Acá en la derecha, la puerta del taller
donde entré con el mío,
bien enfrente había otro, paradito.

Podría haber pasado de todo
a partir de la casi
nada que pasó
desde roturas materiales menores
hasta mayores con graves lesiones o muerte
de alguien, de algunos.

Y a partir de eso tanto hubiera cambiado, por lo menos
largo tiempo, sobre todo con un muerto o lisiado a cuestas.
Seguro, abogado, taller, hospital, la culpa.
Porque mentira que es lo mismo
sino te pasa a vos.
Quedó todo en el nóumeno por suerte.

Bajé confiado en la planicie del galpón intuida a priori
¿qué pasó con mi estética trascendental?
Bajé sin dejarlo en cambio.
Vengo hacerle alineación y balanceo, dije suelto.
Y el tipo, con la nariz de índice: Ahí se te va el auto.

Y mi Fiat blanco iba, en reversa solito, cruzando la avenida.
Fiat blanco en soledad reversa
cruzando
solito la avenida

y justo nadie
y justo porque levemente dirección virada apenas
esquivó el de bien enfrente, el paradito.

A veces no pasa nada
pero quiero contarte cómo
no pasa nada.
Porque la nada puede ser increíble.
Podría haber sido un haiku:

Mi coche solo
cruzando la avenida
justo sin nadie.

Generalmente, si pasa en grande, o en notorio, así sea en pequeño
más o menos épico o lírico, según deseo
superromántico, politerario desde
batallas o catástrofes
a ráfagas contemplativas, escribimos
buscando sonar, pluridecir, saber.

Y luego sí, alineación y balanceo. Así
como levantan el auto para mirar el tren
levantamos el poema en voz alta para ver
cómo tiembla lo que tiene que temblar
cómo suena lo que tiene que sonar
y lo que no, qué debe
quedar firme
para que el verso o el auto
viaje serenito y célere por los caminos del mundo.

Y agregó el de la nariz bajo el auto ya en alto
mientras aún me agarraba la cabeza, mirá
antes de alinear y balancear te conviene
cambiar los precaps y esta rótula,
la del lado del conductor,
que no se tiene que mover así.

Biobiblio

Martín Pucheta (Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular, 2011), río raíz (Singular, 2012), Podría haber sido un haiku (Singular, 2014), Tocar de oído (2015) y Estudios del Cambio (2017).

Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014), La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014) y, de la Colección “Prismática Argentina”, nº 1 Amor y n° 4 Plantas (En danza, 2015 y 2017).

Participó del 24° Festival Internacional de Poesía, Rosario 2016.
Participa del Encuentro Nacional Itinerante de Escritores (ENIE), del cual coordinao la organización de la 6° edición en Gualeguaychú (2013) . Forma parte de las bandas Leda lid y Arboreal. Ha escrito letras para canciones de Juan Pablo Pérez y Cato Fandrich. Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo Espacio Delta.