de Matota y la Rusa.
Todos van hacia la muerte más
cuando se acercan. Morirán.
Las camas, las veredas
se acantilan de un abrazo
y más vale aún
dormir o no
andar
en bici con rueditas.
Y sino responder
con otro polvo,
un sol más fuerte.
Ese perro se asfixia
con un beso tan largo,
sólo un cuello de jirafa
lo podría salvar.
Están matando al mundo,
lo están matoteando.
Un vial
toqueteo cambia
el semáforo y choca
el cura con la cana
en su fitito, mejor
imposible.
Nuevo abrazo
nuevo beso
y se traga
la vieja de la bici
el caballo. De largo
hacia la zanja,
hacia la sombra.
La ramaenredadera
cubrequiebra edificios
vacíos. Matota
y la Rusa, contracampaña
del desierto.
Crean
o van hacia
el paraíso
sin vergüenza. No va a
quedar ni uno. Sólo
los que anden en bolas
por la calle.
de La Rusa (Matota II)